Paso incierto el que instiga dentro del pincel.
Nuevos trazos, más regazos en la pared.
Salto hacia el perdón, ni un pensamiento,
digno de almacenar.
Es digno de eliminar.
Don frustrado, arte amargado en un bar,
Es el fermento de nuestro reflejo en un listral.
Salto hacia el perdón, ni un pensamiento,
digno de almacenar.
Es digno de eliminar.
Congelación de nuestra indefensión ante el pudor
Resplandor resucitador de nuestro sol.
dimanche 27 décembre 2015
samedi 26 décembre 2015
En el piso.
Alambre de espino que llevo conmigo,
Lo llevo en mi pecho, lo llevo contigo,
Lo llevo en tu pecho, lo llevo conmigo.
Lo siento más vivo cada vez que respiro,
Se clava en los huesos, desgarra mi sino.
Tiene más vida que los pulmones que hincho,
en los que cada cuchilla hinca su estribo.
Este alambre recuerda tus pucheros,
revive tus besos,
los reboza en mi sangre,
sabe esconderlos.
Ya no recuerdo el por qué, sólo el cómo,
como cada pincho clava su estribo,
y permanece en el piso,
y en el piso lo piso, lo piso,
no quiero, y aun así voy, y lo piso,
otra vez,
hasta que mi piel queda hecha jirones.
En el piso.
Lo llevo en mi pecho, lo llevo contigo,
Lo llevo en tu pecho, lo llevo conmigo.
Lo siento más vivo cada vez que respiro,
Se clava en los huesos, desgarra mi sino.
Tiene más vida que los pulmones que hincho,
en los que cada cuchilla hinca su estribo.
Este alambre recuerda tus pucheros,
revive tus besos,
los reboza en mi sangre,
sabe esconderlos.
Ya no recuerdo el por qué, sólo el cómo,
como cada pincho clava su estribo,
y permanece en el piso,
y en el piso lo piso, lo piso,
no quiero, y aun así voy, y lo piso,
otra vez,
hasta que mi piel queda hecha jirones.
En el piso.
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