Alambre de espino que llevo conmigo,
Lo llevo en mi pecho, lo llevo contigo,
Lo llevo en tu pecho, lo llevo conmigo.
Lo siento más vivo cada vez que respiro,
Se clava en los huesos, desgarra mi sino.
Tiene más vida que los pulmones que hincho,
en los que cada cuchilla hinca su estribo.
Este alambre recuerda tus pucheros,
revive tus besos,
los reboza en mi sangre,
sabe esconderlos.
Ya no recuerdo el por qué, sólo el cómo,
como cada pincho clava su estribo,
y permanece en el piso,
y en el piso lo piso, lo piso,
no quiero, y aun así voy, y lo piso,
otra vez,
hasta que mi piel queda hecha jirones.
En el piso.
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